Había una vez tres cerditos
Perseguidos por el lobo feroz
Por el bosque un refugio buscaron
Una casa de dulce encontraron
Donde una bruja los recibió
Engordaron de frío y de arañas
De lluvia y de frases amargas
de sobras, de falsos mañanas
del amor en un ¿cuándo te largas?
Sin necesidad de engaños o violencia
Entraron al horno los tres
La bruja sin titubeo ni clemencia
El horno encendió sin paciencia
Aunque afuera colgaran los pies
Y el dulce olor de la esperanza
A la bruja hambrienta despertó
ya maldecía la tardanza
Y al horno cenizo corrió
He aquí que hay tres ladrillos
Hay que hacerlos un montón
Para atraer a los chiquillos
Que buscan esconderse en un rincón
Mira que horrible es esa casa
Que frío es el sol de esta ciudad
¡Ladrillos de piel y grasa!
Hemos descubierto tu farsa
Nunca tendremos hogar

1 comentario:
Fue escrito en un momento de desesperación. Me refiero a mi y a mis hermanos quienes cuando éramos niños nos sentíamos desprotegidos y amenazados por el ambiente familiar. Un ambiente en el que aunque tenemos una casa, no parece haber un hogar.
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